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lunes, mayo 26, 2008

Esfuércense por ser dignos de la joven más encantadora del mundo. Manténganse dignos a lo largo de todos los días de su vida".


Pte Gordon B. Hincley
abril 1998
Mientras contemplaba la congregación de hermosas jóvenes, me preguntaba: "¿Estamos preparando una generación de jóvenes varones dignos de ellas?".
Esas chicas son tan lozanas y llenas de vitalidad; son hermosas e inteligentes; son capaces, fieles, virtuosas, verídicas. Sencillamente, son jóvenes extraordinarias y encantadoras.
Por lo tanto, esta noche, en esta grandiosa reunión del sacerdocio, quisiera hablarles a ustedes, los hombres jóvenes, que son el complemento de ellas
La joven con la cual se casen se jugará la suerte con ustedes. Ella le entregará todo su ser al joven con quien contraiga matrimonio. En gran forma, él determinará el resto de su vida. En algunos países, incluso ella dejará de utilizar su apellido para emplear el de él.
Como Adán lo declaró en el Jardín de Edén: ". . .Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne. . .
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2:23­24).
Por ser miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y por ser hombres jóvenes que poseen el sacerdocio de Dios, ustedes tienen una tremenda obligación hacia la joven con quien se casen. Quizás ahora no piensen mucho en eso, pero no está muy lejos el momento en que comenzarán a hacerlo, y ahora es el tiempo de prepararse para el día más importante de su vida, en el que tomen para sí una esposa y compañera igual con ustedes ante el Señor.
Esa obligación empieza con una lealtad absoluta. Como dice la antigua ceremonia de la Iglesia Anglicana, se casan con ella "en la riqueza y en la pobreza, en la enfermedad y en la salud, en lo bueno y lo malo". Ella será suya y nada más que suya, sean cuales sean las circunstancias. Ustedes serán de ella y sólo de ella. No deben tener ojos para nadie más. Deben ser totalmente leales, invariablemente leales el uno para el otro. Esperemos que contraigan matrimonio para siempre, en la casa del Señor, por la autoridad del sacerdocio sempiterno. A lo largo de todos los días de su vida deben ser tan constantes el uno con el otro, como la Estrella Polar.
La joven con la que se casen espera que ustedes lleguen al altar del matrimonio absolutamente puros; espera que sean jóvenes virtuosos, tanto de hecho como de palabra.
Jóvenes, esta noche les ruego que se mantengan incólumes de la suciedad del mundo. No se permitan participar en conversaciones vulgares ni digan chistes subidos de tono. No deben entretenerse con el Internet con el fin de encontrar materiales pornográficos. No deben hacer llamadas telefónicas para escuchar basura. No deben alquilar videocasetes que contengan pornografía de ninguna clase. Sencillamente, las cosas lascivas no son para ustedes. Manténganse alejados de la pornografía como evitarían el contagio de una enfermedad maligna, ya que es igualmente destructiva. Se puede convertir en un hábito, y quienes se permitan participar de ella llegan al punto de no poder abandonarla. Así se convierte en una adicción.
Para quienes la producen es un negocio de cinco mil millones de dólares y tratan de hacerla lo más excitante y fascinante posible. La pornografía seduce y destruye a sus víctimas; está en todas partes y nos rodea por todos lados. Les ruego, jóvenes, que no participen en ella. No pueden darse ese lujo.
La joven con la que se van a casar es digna de un esposo cuya vida no haya estado manchada por ese repulsivo y corrosivo material.


Checa todo el discurso dandole clic al titulo!!

jueves, enero 31, 2008

La persona de tus sueños

Un prenoviazgo agradable. Segunda Parte.


La relación física

La relación física entre un hombre y una mujer puede ser maravillosa y buena y una hermosa bendición. Sin embargo, si la parte física del romance se produce a edad muy temprana o demasiado rápido en una relación, puede llegar a ser el factor dominante entre los dos, convirtiéndose en “la cola que menea el perro”. Las emociones físicas son

poderosas y emocionantes, y es así como debieran ser; pero es precisamente por eso que

deben circunscribirse a ciertos límites hasta después del matrimonio, momento en el que

se desarrollan otras partes fundamentales de la relación.

Hemos enseñado a nuestros hijos ciertos principios con la esperanza de que les hayan

servido de protección. Intentamos crear frases memorables que pudieran recordar fácilmente en los momentos de peligro y al tomar decisiones. Permítanme compartir cuatro principios que les protegerán, siempre y cuando los recuerden y se ciñan a ellos.

1. Eviten los peligros de la oscuridad.

Permanezcan en lugares bien iluminados, en sentido literal y figurado. Es prudente dejar las luces encendidas en la entrada de la casa, en la sala, en el baile. Hay seguridad en evitar aquellos lugares en los que se siente oscuridad de espíritu.

2. Cuídense del riesgo de la horizontalidad.

No se recuesten con ninguna persona con la que salgan; simplemente no lo hagan, ni para ver una película, leer un libro o descansar en un día de campo.

3. Recuerden los peligros de estar a solas.

Busquen sitios públicos para estar a solas. Aprendan a tener conversaciones íntimas en presencia de otras personas. El estar juntos donde se les pueda interrumpir con facilidad

proporciona gran seguridad.

4. La modestia es imperativa.

Todo lo relacionado con la apariencia, el vocabulario y la conducta debe denotar que ustedes son, literalmente, hijos e hijas del Padre Celestial. Si verdaderamente comprendemos la importancia que tiene el cuerpo en el plan de nuestro Padre Celestial, mostramos más respeto por él. Al actuar y vestirse con modestia, los demás les

tratarán con respeto.

Se protegerán a ustedes mismos si deciden estar con otras personas que también se esfuercen por tomar buenas decisiones. La persona con la que deseen compartir el resto de su vida sólo querrá lo mejor para ustedes. En Para lafortaleza de la juventud dice lo siguiente:

“Elige amistades que tengan los mismos valores que tú a fin de que puedan fortalecerse y animarse mutuamente a vivir normas elevadas. Un verdadero amigo o una verdadera

amiga te animará a comportarte de la mejor manera posible” (2001, pág. 12).

El Señor dispuso que fuésemos uno en todos los aspectos. La relación física en el matrimonio puede ayudar a consolidar nuestra unión espiritual. Estamos hechos el uno

para el otro. Nuestro modelo se halla en la primera historia de amor. El Señor dijo que no era bueno que Adán estuviera solo, por lo que creó a Eva para ser “ayuda idónea para él”

(Génesis 2:18). El significado de ese pasaje es que Eva fue creada para ser ayuda “idónea” para Adán. Idónea significa ideal o adecuada. Así que Eva fue ayuda “adecuada, digna o ideal para él” (Génesis 2:18,[Nota b al pie de la versión de la Biblia en inglés]). Después de eso, se enseñó a Adán que ambos debían unirse el uno al otro y “[ser] una sola carne” (Génesis 2:24). Aquí tenemos todos los elementos: primero ser idóneos el uno para el otro, y luego añadir la relación física después del matrimonio.

Sé lo que es tener ese tipo de amigo. Mi esposo, John, fue amable, considerado y romántico durante nuestro noviazgo. Después, incluso mientras estudiaba a tiempo completo, trabajaba jornada completa y teníamos tres hijos menores de cuatro años, siguió siendo amable, considerado y romántico conmigo. Ha demostrado esas cualidades al ayudarme con mis atareadas responsabilidades. Él bañaba a los niños cada noche, limpiaba el piso de la cocina y fue mi ventana al mundo, al mantenerme al día de lo que sucedía. Él proveyó para nosotros, me alentaba en mi papel de madre, apoyaba a los niños al asistir a obras de teatro, conciertos, eventos deportivos y en las redacciones que tenían que escribir. Me facilitó momentos de respiro a modo de paseos, salidas de fin de semana, visitas al templo o al llevarme consigo de vez en cuando durante sus viajes.

Cuando llego cansada a casa por la noche, él me prepara pan tostado con queso y otras delicias para que yo no tenga que cocinar. Él es mi musa y el editor de mis escritos y mis discursos. Ora por mí y me da bendiciones del sacerdocio. Él es ayuda idónea para mí en todos los aspectos.

Espero que cada uno de nosotros halle tal gozo en su vida mediante las relaciones que establezcamos con nuestras amistades, nuestra familia y nuestro Dios. Debemos recordar

que la verdadera amistad se edifica sobre virtudes cristianas, constituyendo así un firme cimiento sobre el que edificar el noviazgo. Por último, con mucho cuidado, la relación física intensificará esa santa amistad en el matrimonio. Testifico que estos principios son verdaderos. Ruego que hallemos gozo en la santa sociabilidad que el Señor nos ha brindado.

Adaptado de un discurso pronunciado en la

Universidad Brigham Young—Idaho el 18 de

noviembre de 2003

jueves, enero 24, 2008

UN PRENOVIAZGO AGRADABLE



Susan W. Tanner

Liahona Octubre 2004

Encontré entre mis cosas una liahona que me llamó la atención, porque tiene las manos de una pareja que se acaba de casar, así que la abrí y encontré temas que pensé.. “esto es para el blog”… pero justo el último mensaje es el inicio de la historia…. Así que ahí les van las palabras de la Hna. Tanner, SÉ QUE ES LARGO, PERO VALE MUCHISIMO LA PENA!

La amistad es un principio del evangelio, es necesario para nuestro bienestar emocional y espiritual. En segundo lugar, la amistad es el cimiento sobre el que deben edificarse el noviazgo y el matrimonio y sobre el que éstos pueden florecer. Y en tercer lugar, el mantener una relación física antes del matrimonio puede impedir la creación de una amistad fuertemente cimentada, si bien tras el matrimonio puede fomentar dicha amistad.

La amistad

¿Cuán importante es la amistad para ustedes? ¿De qué modo bendice su vida? ¿Han sentido una vez que no tienen amigos?. Es triste sentirse solo y sin amigos. La amistad es necesaria para nuestro bienestar; no sólo es algo bonito, sino que es necesaria. Todos anhelamos; es una necesidad universal.

Una hermana (…) me ayudó a entender esto. Durante varios viajes en el mundo hizo preguntas a jovencitas sobre su vida y recopiló algunas respuestas:

¿Qué les hace felices? Las amigas

¿Cuáles son sus mayores preocupaciones? Las amigas

¿Qué les gusta hacer en su tiempo libre? Estar con amigas

¿Porqué no van a las actividades (mutuales)? Por que no tienen amigas

¿Porqué hay jovencitas menos activas? Por la presión de las amigas

No es sorprendente? Las amistades tienen una enorme importancia para los jóvenes de todo el mundo; y creo que los jóvenes darían respuestas semejantes, así como muchos adultos. Todos necesitamos amigos.

Los profetas han enseñado que la amistad es una parte integral de la observancia de los convenios que hemos concertado. Consideren el ejemplo del pueblo de Alma en las aguas de Mormón. Allí manifestaron su deseo de entrar en el redil de Dios y Alma les preguntó si estaban dispuestos a tomar las cargas los unos de los otros, a llorar con los que lloran y a consolar a los que necesitan de consuelo. Es decir, les preguntó si estaban dispuestos a hacer convenio de actuar como amigos. Ellos batieron sus manos de goz pro concertar semejante convenio, teniendo entrelazados sus corazones con unidad y amor. Este es un gran ejemplo de amistad. (Mosíah 18)

Vemos en Jesucristo el ejemplo supremo de amistad; la palabra “amigo” fue el mayor de los cumplidos que hizo a Sus discípulos. Él dijo: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos, Vosotros sois mis amigos… no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer (Juan 15:12-15)

Si la amistad es así de importante en las enseñanzas de nuestros profetas y de nuestro Salvador, ¿no deberíamos esforzarnos por ser grandes amigos que observamos nuestros convenios?. Ser tal clase de amigo es ser como Cristo, y tener amistades así es algo celestial. Como Santos de los Últimos Días, sabemos que la exaltación comprende comprende el privilegio de pasar la eternidad donde están nuestro verdadero amigo, el Salvador, y otras personas que han llegado a ser como Él. Las escrituras nos brindan esta gloriosa promesa: “Y la misma sociabilidad que existe entre nosotros aquí, existirá entre nosotros allá; pero la acompañará una gloria eterna”. (DYC 130:2).

El noviazgo

Ahora pasaré al segundo tipo de relación: el noviazgo. La amistad debe desempeñar un papel clave en el noviazgo y el matrimonio. Considero que la amistad es el cimiento de la pirámide que es el noviazgo. Una pequeña historia servirá para ilustrar este punto.

Es la historia de Isaac y Rebecca. No es el relato bíblico, sino uno de Rebecca, nuestra hija e Isaac, su pretendiente. Nuestra Rebecca no fue persuadida a casarse con su Isaac tan fácilmente con la del Antiguo Testamento , ni estaba tan dispuesta a dejar su estilo de vida y a su familia para formar parte de la vida de otra persona. Nuestra Becky tenía 21 años y se había comprometido a hacer las prácticas de fin de carrera, durante el verano, en Mozambique, África, a través de BYU. No estaba segura de si debía servir en una misión, pero por lo menos ya había comenzado con los papeles al concertar citas con su destinta y su médico. También sopesaba la idea de presentar su solicitud para ingresar en el programa de estudios que la llevaría a obtener una maestría en su especialidad. En resumen, Rebecca intentaba decidir qué hacer con la siguiente fase de su vida. Todos nos preguntábamos cuál de las tres emes ganaría: Mozambique, la misión o la maestría.

Mientras tanto, Isaac se presentó en pos de una cuarta eme: matrimonio. En pocos meses iba a partir hacia la facultad de medicina y no quería irse sin Becky. Luego nos diría que también el tenía sus propias emes que esperaba que nuestra hija fuera a aceptar: matrimonio, facultad de medicina y con el tiempo maternidad. “Si no aceptaba” dijo, “sabía que yo sería la cuarta eme: miserable”.

Becky era una mujer del siglo veintiuno, con el mundo y sus llamativas oportunidades a su alcance, y le costó hacer a n lado algunos de sus sueños. Lo que finalmente la convenció fue la bondad intrínseca de Isaac y la amabilidad y bondad que tenía para con ella. También hizo algunas cosas románticas, como enviarle flores , salir a divertirse, etcétera.

Pero estas cosas no hubiesen bastado por sí solas para convencerla; lo que sí lo hizo fue ver cómo él continuamente ponía los sentimientos y las necesidades de ella por encima de los de él. Era muy atento con ella, haciendo cosas que un amigo haría por el otro. Por ejemplo, cuando se dio cuenta de que la pulsera metálica del reloj de ella era demasiado grande para su muñeca, quitó un par e extensiones hasta que le quedó perfecta. En otra ocasión , mi hija encontró su automóvil limpio y reluciendo por dentro y por fuera porque él lo habia lavado, algo que ella no le había pedido. En otra ocasión, ella encontró una lista que Isaac había confeccionado sobre formas para mejorar; muchas de ellas orientadas al servicio. Esos actos amables prometían una amistad duradera y demostraban cualidades de carácter que durarían aún después de que la belleza física, con el tiempo, ser marchitara.

Becky se dio cuenta de que él tenía cualidades que perdurarían a través de los buenos y los malos momentos, las mismas cualidades que ella buscaría en un buen amigo. Asi que se casó con Isaac y ahora reflexiona en lo acertada que estuvo respecto a que los puntos fuertes de su marido constituirían una gran aportación a su relación. Ella cree que se ha casado con su mejor amigo; así es como debe ser el matrimonio.

Por tanto, la amistad debe constituir el fundamento de un amor romántico, ese amor que conduce al noviazgo y el matrimonio. De igual modo, tanto la amistad como el amor romántico pueden convertirse en lo que Dios desea que sea sólo si se basa en la caridad, el amor puro de Cristo. Tal como aprendemos en Moroni y 1 Corintios, la caridad es paciente, longánime, amable, libre de toda envidia y generosa. La caridad conduce a las parejas a regocijarse en la verdad, a creer, a tener esperanza y a perseverar. Las parejas cuyo amor se basa en la caridad desean lo mejor para su cónyuge. Su amor rebosa del amor puro de Cristo. Ésas son las cualidades que debemos buscar en el noviazgo y en el matrimonio. (1 Corintios 13:4-7; Moroni 7:45).

Una de las formas de cultivar una relación firme y amorosa es la comunicación sincera. La comunicación es el medio por el que nace y perdura una buena relación. Mis hijos solteros me preguntan constantemente cómo e que las personas terminan casándose; les parece un gran misterio. Soy consciente de que la historia de cómo se enamoró cada persona es diferente, pero suele haber por lo menos un elemento en común en la mayoría: la espontaneidad de la conversación. Muchas parejas dicen cosas como: Simplemente hablamos y hablamos; cuando conversábamos, perdía la noción del tiempo: charlar resultaba muy cómodo, teníamos el mismo sentido del humor; nos encantaba hablar de nuestros valores e intereses comunes”.

Así fue la primera vez que salí con el que luego sería mi esposo. Toda la tarde estuvimos rodeados de personas, pero yo tuve la impresión de que sólo estábamos nosotros dos, John y yo hablábamos sin parar.

He oído decir que “el amor es una larga conversación”. Lo creo. De hecho, a veces les digo a nuestros hijos en broma que si alguna vez me quedo sin nada más que decir a su padre, nuestro matrimonio habrá terminado. No hay ningún peligro al decir eso, pues nos encanta hablar el uno con el otro acerca de todo.

Esta comunicación que es tan divertida en la amistad también es esencial conforme se va conociendo a fondo el fuero interno de la otra persona. Una relación jamás llegará hasta el noviazgo si no puede traspasar el umbral superficial de las generalidades.

A veces buscamos la felicidad en lugares exoticos y el romance en lo místico, en el dinero o en lo atractivo. A veces sólo buscamos las apariencias. En vez de eso, debemos buscar amistades que personifiquen un carácter cristiano. Al salir con personas del sexo opuesto, busquen amistades que cuenten con una entereza duradera y que les brinden un firme cimiento para el matrimonio. Una vez que establezcan una base sólida y virtuosa en su relación, existe un lugar para la intimidad física: el matrimonio….

ESPERA LA SEGUNDA PARTE….