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viernes, octubre 30, 2009

invitacion de la presidencia de área

RECUERDA!!
1. Les invitamos a asistir con mayor frecuencia al templo. Si ya están asistiendo una vez
al mes, que asistan con mayor frecuencia. Si tienen una recomendación vigente, pero
hace tiempo que no asisten, vayan ya y no dejen de ir. Si no tienen una recomendación
vigente, pongan sus vidas en orden y hablen con su obispo para obtener una—luego
vayan al templo con toda la frecuencia posible. Si gozan de buena salud y están en
posibilidades de dedicar parte de un día semanal al Señor en Su casa, expresen a su
obispo sus deseos de servir en el templo.

2. Les invitamos a estudiar las escrituras, como familia y como individuo, cada día hasta que llegue a ser un hábito. También les invitamos a empezar a leer el Libro de
Mormón y terminarlo antes de la conferencia general en Abril del 2010.
Al lograrlo, el espíritu de ese libro penetrará sus corazones y sus hogares y gozarán de mayor paz,
amor, y tranquilidad. Sus hogares serán un refugio de las tentaciones y los peligros del
mundo.



3. Les invitamos a orar, como familia y como individuo, cada mañana y cada noche y con mayor fervor. Oren para que sus hijos sean protegidos de todos los males que están
alrededor de ellos; oren por la guía y la dirección del Espíritu Santo; oren por tener la
sabiduría y los dones del Espíritu que de seguro necesitarán para evitar y transitar por
todos los peligros y las tentaciones de este mundo.
El Señor ha prometido, “y cualquier
cosa que pidáis al Padre en mi nombre, si es justo, creyendo que recibiréis, he aquí, os
será concedida” (3 Nefi 18:20).

4. Les invitamos a unirse con nosotros en ayunos especiales el primer Domingo de los
meses de Noviembre, Diciembre y Enero.
Los propósitos específicos para estos ayunos
son los siguientes:
a. Que los oficiales del gobierno del país tengan la sabiduría de tomar las
decisiones correctas y apropiadas para el bienestar y la protección de la
población de México.
b. Que los miembros de la Iglesia tengan el deseo de ser obedientes a todos los
mandamientos de Dios y que tengan la determinación de cambiar sus vidas y
dedicarlas totalmente al Señor, recibiendo así la guía, la dirección y la
protección del Espíritu Santo en sus vidas diarias.

5. Les invitamos a que sientan en sus corazones un deseo de compartir lo que tienen con
aquellos que tienen menos. Que esos deseos se conviertan en donaciones generosas de ofrendas cada primer domingo del mes.
Como bien lo dijo el rey Benjamín; “a fin de retener la remisión de vuestros pecados de día en día, para que andéis sin culpa ante Dios--,quisiera que de vuestros bienes dieseis al pobre, cada cual según lo que tuviere, tal como alimentar al hambriento, vestir al desnudo, visitar al enfermo, y ministrar
para su alivio, tanto espiritual como temporalmente, según sus necesidades” (Mosíah
4:26). 6. Les invitamos a compartir el evangelio con alguien que no lo conoce y traerlo a las
aguas bautismales y de buscar y traer de vuelta a la Iglesia a un miembro que ha
dejado de asistir—todo esto antes de la conferencia general en Abril del 2010.

6. Les invitamos a compartir el evangelio con alguien que no lo conoce y traerlo a las
aguas bautismales y de buscar y traer de vuelta a la Iglesia a un miembro que ha
dejado de asistir—todo esto antes de la conferencia general en Abril del 20
10.

La Presidencia de Área

sábado, julio 25, 2009

La virtudde la bondad parte 1


No Hace muchos años, la primera vez que fui llamado como obispo, tuve el deseo de que el obispado visitara a los miembros menos activos de la Iglesia y ver si podíamos hacer algo para llevarles las bendiciones del Evangelio.
Cierto día fuimos a ver a un hombre de unos cincuenta años, un mecánico bueno y respetado, que me dijo que la última vez que había ido a la Iglesia había sido cuando era jovencito.
Algo ocurrió aquel día.
No se había
portado del todo bien en clase y su
Maestro se enojó con él, al grado
de que lo echó fuera del aula y le
dijo que no volviera.
Y nunca más volvió.

Me sorprendió mucho que una palabra poco amable pronunciada hacía más de cuarenta años pudiera tener un efecto tan profundo, pero así era. A consecuencia de ello, este hombre no había vuelto a la Iglesia, como tampoco lo habían hecho su esposa ni sus hijos. Me disculpé con él y le expresé mi pesar por el trato que se le había dado. Le dije cuán lamentable era que una palabra dicha sin pensar y hacía tanto tiempo privara a su familia de las bendiciones que se reciben al estar activo en la Iglesia. “Después de cuarenta años”, le dije, “es hora de que la Iglesia se rectifique”. Me esforcé por que así fuera. Le aseguré que era bienvenido y que se le necesitaba. Me dio una gran alegría cuando, finalmente, aquel hombre y su familia volvieron a la capilla y se convirtieron en miembros firmes y fieles.

Concretamente, este buen hermano llegó a ser un maestro orientador eficaz porque entendía cómo algo tan pequeño como una palabra poco amable podía tener consecuencias que afectaran toda una vida y, tal vez, más.
La bondad es la esencia de la grandeza y la característica fundamental de los hombres y de las mujeres más nobles que he conocido. La bondad es un pasaporte que abre puertas y da forma a los amigos; ablanda el corazón y moldea las relaciones que pueden durar toda la vida.

Es el modo en que una persona que se asemeja a Cristo trata a los demás. La bondad debe estar presente en todas nuestras palabras y obras en el trabajo, la Iglesia y, especialmente, en el hogar.
Jesús, nuestro Salvador, fue la personificación de la bondad y de la compasión.
Él curó al enfermo; dedicó gran parte de Su tiempo a ministrar individual y colectivamente; trató caritativamente a la mujer samaritana a la que muchos despreciaban; mandó a Sus discípulos que dejaran a los niños acercarse a Él;
fue bondadoso con los que habían pecado, condenando sólo al pecado y no al pecador

La Iglesia no es un lugar donde se reúnen personas perfectas para decir cosas perfectas o tener pensamientos y sentimientos perfectos. Más bien es un lugar donde se reúnen personas imperfectas para brindarse ánimo, apoyo y servirse mutuamente, mientras proseguimos nuestro camino de regreso a nuestro Padre Celestial.


Nunca menosprecien a los que sean menos perfectos que ustedes; no se enojen cuando alguien no cosa, ni juegue, ni reme, ni cultive tan bien como ustedes.

Una manera de calcular el valor de ustedes en el reino de Dios es preguntar: “¿Cuán bien estoy ayudando a los demás a desarrollar su potencial? ¿Apoyo a las personas en la Iglesia o las critico?”

ÉLDER JOSEPH B. WIRTHLIN
Del Quórum de los Doce Apóstoles

continuara

domingo, enero 11, 2009

El fortalecimiento del yo interior


POR EL PRESIDENTE JAMES E . FAUST
liahona febrero 2003
....Ansiamos edificar la fortaleza y el carácter
moral interiores de los miembros de la Iglesia
en absoluta armonía con las siguientes declaraciones
de los profetas y apóstoles modernos:
Nuestro objetivo principal [es el
establecimiento de]... independencia, laboriosidad,
ahorro y respeto propio”
Nuestro
“verdadero objetivo..., a largo plazo, es edificar
el carácter de los miembros de la Iglesia...
rescatar lo más noble de su interior y hacer
que florezca y dé fruto la riqueza latente de
su Espíritu, lo cual —después de todo— es la
misión, el propósito y la razón de ser de esta
Iglesia”
Al planear las actividades, se debe comenzar
relacionándolas con las necesidades
espirituales de los miembros, incluso el facilitarles
oportunidades para que presten servicio
significativo a los demás y, por propia elección,
para que tomen parte en actividades apropiadas
de carácter cultural, educativo, recreativo
y social aprobadas por los líderes del sacerdocio. Debemos
recordar que el éxito de determinada actividad no se puede
juzgar siempre por el número de personas que asistan a ella,
sino más bien por el efecto que surta en su vida. Debe existir
la clara comprensión de que los principios son más importantes
que los programas y que la gente es más
importante que las organizaciones
. Al buscar el fortalecimiento
del hombre interior mediante el Espíritu de Dios, intentamos
enseñar principios y pautas más que promover
programas.

el presidente Harold
B. Lee (1899–1973) aconsejó que el ser miembros de la
Iglesia “debe significar algo más que el hecho de estar inscrito
como miembro de la Iglesia, con un recibo de diezmos,
una cédula de miembro, una recomendación para el
templo, etc.; significa vencer la tendencia a criticar y esforzarse
constantemente por mejorar en lo que respecta a superar
las debilidades interiores y no tan sólo las apariencias
exteriores”4.
Admitimos que muchos de los adultos solteros miembros
de la Iglesia quizás carezcan de las bendiciones que
desean tener en este momento; no obstante, ellos son
iguales a los demás santos en su habilidad de guardar los
dos grandes mandamientos y de ser abundantemente
bendecidos y fortalecidos por ello. La calidad de su espiritualidad
y de su devoción al Maestro puede ser tan satisfactoria
para ellos como lo es para cualquier otra persona.
De igual modo, la calidad de su bondad hacia los demás
puede ser tan significativa y reconfortante como el servicio
que rinde cualquier otra persona.

Todas las cosas son espirituales
El fortalecimiento del yo interior acontecerá
a medida que los santos se fortalezcan espiritualmente.
La admonición a los gálatas
fue: “Porque el que siembra para su carne, de
la carne segará corrupción; mas el que siembra
para el Espíritu, del Espíritu segará vida
eterna” (Gálatas 6:8). Los problemas cederán

Para fortalecer en mayor grado el hombre
interior, primero hay que purgarlo y limpiarlo
de toda transgresión. El andar en compañía
del mal hace que todo nuestro ser muera espiritualmente.
La fuente espiritual de nuestra
vida no manará a menos que todas las transgresiones,
en especial las relacionadas con las
bajezas morales, sean purgadas. No sólo me
refiero a los pecados sexuales, sino también a
cualquier tipo de fechoría, entre las que se incluyen
el mentir, engañar, robar y herir consciente
o imprudentemente a los demás.
ante una solución espiritual, pues las leyes superiores
están relacionadas con lo espiritual.

sábado, noviembre 29, 2008

Todo tiene su tiempo!!

En todas las decisiones importantes de nuestra vida, lo más fundamental es hacer lo correcto. Segundo, y tan sólo un poco más atrás que lo primero, es hacer lo correcto en el momento oportuno.
Aquellos que hacen lo correcto en el momento inoportuno pueden sentirse frustrados e ineficaces; pueden inclusosentirse confusos en cuanto a si hicieron lo correcto, cuando en realidad lo erróneo no fue la decisión, sino el momento.

El tiempo del Señor
Lo primero que deseo decir al respecto es que el Señor tiene Su propio horario: “...mis palabras son ciertas y no fallarán”, enseñó el Señor a los primeros élderes de esta dispensación.
“Mas todas las cosas tienen que acontecer en
su hora” ( D. y C. 64:31–32).

El primer principio del Evangelio es fe en el Señor Jesucristo. Fe significaconfiar: confiar en la voluntad de Dios, confiar en Su manera de hacer las cosas y confiar en Su horario, en vez detratar de imponerle el nuestro.


El élder Neal A. Maxwell, delQuórum de los Doce Apóstoles, ha dicho: “En lo referente a nosotros, la cuestión reside en confiar en Dios lo bastante como para confiar también en Su tiempo. Si realmente pudiéramos creer que el Señor quiere lo mejorpara nosotros, ¿acaso no le
permitiríamos desplegar Sus planescomo Él considerara mejor?

Al servir en la Iglesia del Señor, debiéramos recordar que el ¿cuándo? es tan importante como el ¿quién?, el ¿qué?, el ¿dónde? y el¿ cómo? Nosotros nos preparamos tal y como ha dicho el Señor; nos mantenemoslistos para actuar en el tiempo
del Señor. Será Él quien nos diga que ha llegado el momento de dar el paso siguiente. Hasta entonces, no tenemos más queconcentrarnos en nuestras propias asignaciones y en lo que se nos ha pedido hacer hoy; en este punto, somos conscientes de lo que ha dicho el Señor: “...apresuraré mi obra en su tiempo” (D. y C. 88:73).


Un gran pasaje de Doctrina y Convenios declara que recibiremos una experiencia espiritual concreta “en su propio tiempo y a su propia manera, y de acuerdo con su propia voluntad”
(D. y C. 88:68). Ese principio se aplica a la revelación y a todos los acontecimientos más
importantes de nuestra vida: el nacimiento, el matrimonio, el fallecimiento, e incluso a nuestras
mudanzas de un sitio a otro.

No basta con seguir el camino correcto, sino que debemos hacerlo en el momento adecuado; y si no lo es, debemos adecuar nuestros hechos al horario del Señor, tal comolo ha revelado por conducto de Sus siervos.

Debido a la existencia de elementos sobre los que no tenemos controlalguno, no podemos planificar ni llevar a cabo todo lo que deseamos. Viviremos muchas cosas importantes
que no habíamos incluido en nuestros planes, y no todas ellas serán bienvenidas. Aun nuestros deseos más justos tal vez no se realicen, o se hagan realidad de diversos modos o en momentos diferentes de aquellos esperados.

El determinar el momento más oportuno para contraer matrimonio tal vez sea el mejor ejemplo de un acontecimientoextremadamente importante en nuestra vida, perouno que resulta casi imposible de planificar. Al igual que sucede con otros acontecimientos terrenales que dependen del albedrío de otras personas o de la voluntad y del tiempo del Señor, el matrimonio no se puede anticipar niplanear con seguridad. Podemos, y debemos, trabajar yorar en pos de nuestros deseos justos, pero a pesar de haberlo hecho, muchas personas seguirán siendo solteras
más tiempo del deseado.

Entonces, ¿qué se debe hacer mientras tanto? La fe en el Señor Jesucristo nos prepara para aquello que nos depare la vida, para reaccionar correctamente ante las oportunidades que se nos presenten: aprovecharnos de las que recibimos y superar las decepciones de las que perdemos. Al ejercer esa fe, debemos comprometernos en cuanto a cuáles serán las prioridades y las normas que seguiremos en circunstancias o cuestiones que no controlamos, y debemos persistir fielmente en dichos compromisos sin importar lo que nos suceda a causa del albedrío de los demás o del tiempo del Señor. Al obrar así, tendremos en nuestra vida una constancia que nosproporcionará guía y paz.

Cualesquiera que sean las circunstancias que escapen a nuestro control, nuestros compromisos y nuestras normas deben ser constantes.

La fe y el confiar en el Señor nos fortalecen para aceptar y perseverar sin importar lo que suceda en nuestra vida.


Liahona Octubre 2003
POR EL ÉLDER DALLIN H. OAKS
Del Quórum de los Doce Apóstoles

lunes, noviembre 03, 2008

La Fe

"No importa cuanta fe en Dios tengamos ahora, será preciso fortalecerla continuamente y mantenerla fresca. Eso se hace al decidir en este momento ser más prestos para obedecer y tener mayor determinación para perseverar. Aprender a comenzar con tiempo y perseverar son las claves de la preparación espiritual, mientras que la postergación y la inconstancia son sus más mortíferos enemigos.. El decidir ahora ejercer la fe y perseverar en la obediencia, con el tiempo, será una fuente de gran fe y certeza. Ésa es la preparación espiritual que todos necesitaremos; y con ella estaremos preparados para recibir, en los momentos de crisis, la promesa del Señor: 'Si estáis preparados, no temeréis' (DyC 38:30)"

martes, octubre 14, 2008

El desafío de lo que debemos llegar a ser



Élder Dallin H. Oaks Del Quórum de los Doce Apóstoles
"A diferencia de las instituciones del mundo, que nos enseñan a saber algo, el Evangelio de Jesucristo nos desafía a llegar a ser algo".

.......El Evangelio de Jesucristo es el plan mediante el cual podemos llegar a ser lo que se supone que los hijos de Dios deben llegar a ser. Ese estado perfeccionado y sin mancha será el resultado de la sucesión constante de convenios, ordenanzas y acciones, de una acumulación de decisiones correctas y del arrepentimiento continuo. "Esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios" (Alma 34:32).
Ahora es el momento de que todos trabajemos hacia nuestra conversión personal, de que lleguemos a ser lo que nuestro Padre Celestial desea que lleguemos a ser. Al hacerlo, debemos recordar que nuestras relaciones familiares, aún más que nuestros llamamientos en la Iglesia, son el entorno donde se producirá la parte más importante de ese desarrollo. La conversión que debemos alcanzar requiere que seamos buenos esposos y padres, o buenas esposas y madres. El ser un destacado líder de la Iglesia no es suficiente. La exaltación es una experiencia familiar eterna y las experiencias familiares terrenales que tenemos son la mejor manera de prepararnos para ella. .................


La mayoría de nosotros hemos experimentado en cierta medida lo que las Escrituras llaman "el horno de la aflicción" (Isaías 48:10; 1 Nefi 20:10). Algunos se hallan sumergidos en el servicio de un familiar con discapacidades. Otros lamentan el fallecimiento de un ser querido o, bien, la pérdida o demora de una meta digna como el matrimonio o la maternidad. Incluso otros luchan con impedimentos personales o con sentimientos de rechazo, ineptitud o depresión. Mediante la justicia y misericordia de un Padre Celestial amoroso, el refinamiento y la santificación que se logran mediante tales experiencias nos ayudan a alcanzar lo que Dios desea que lleguemos a ser.
Se nos alienta a seguir por un proceso de conversión hacia ese estado y condición llamada vida eterna. Eso se logra no sólo al hacer el bien, sino al hacerlo por la razón correcta: por el amor puro de Cristo. El apóstol Pablo ilustró eso en su célebre enseñanza acerca de la importancia del "amor o caridad" (véase 1 Corintios 13). La razón por la cual la caridad nunca deja de ser y es más grande que aun el acto más significativo de bondad dijo él, es que la caridad, "el amor puro de Cristo" (Moroni 7:47), no es un acto sino una condición o estado del ser. La caridad se obtiene mediante una sucesión de actos que resultan en la conversión. La caridad es algo que uno llega a ser. De modo que, como Moroni declaró: "A menos que los hombres tengan caridad, no pueden heredar" el lugar preparado para ellos en las mansiones del Padre (Éter 12:34; cursiva agregada). .....


En lugar de juzgar a los demás, debemos preocuparnos por nosotros mismos. No debemos perder la esperanza; no debemos dejar de luchar; somos hijos de Dios y es posible llegar a ser lo que nuestro Padre Celestial desea que lleguemos a ser.
¿Cómo podemos medir nuestro progreso? Las Escrituras sugieren muchas maneras; mencionaré sólo dos.
Después del célebre discurso del rey Benjamín, muchos de los que lo oyeron clamaron que el Espíritu del Señor "ha efectuado un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones, por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente" (Mosíah 5:2). Si se nos está acabando el deseo de hacer lo malo, estamos progresando hacia nuestra meta celestial.
El apóstol Pablo dijo que las personas que han recibido el Espíritu de Dios tienen "la mente de Cristo" (1 Corintios 2:16). Entiendo que eso significa que las personas que están avanzando hacia la conversión necesaria empiezan a ver las cosas como las ven nuestro Padre Celestial y Su Hijo, Jesucristo; ellas escuchan Su voz en lugar de la voz del mundo, y hacen las cosas a la manera de Él y no a la manera del mundo.




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jueves, agosto 21, 2008

La Obediencia es más que un mandamiento mecánico (1 Samuel 15:22)

A veces nos preguntamos: ¿Señor, donde estás?, ¿porqué no me bendices?
He aquí algunas de las razones…
No pagamos los Diezmos y las Ofrendas, pero la renta del teléfono de 2.000 minutos libres siempre está al día.
Llegamos tarde a la Reunión Sacramental, pero al día siguiente estamos en nuestros empleos puntuales y dispuestos a trabajar.
Si se nos pide un favor o una asignación en la Iglesia (la cual solamente nos va a requerir unas horas) nos rehusamos y le dejamos la tarea a otro. Sin embargo, si estamos dispuestos a trabajar horasextras y muchas veces los domingos para compensar la semana.
Hacemos el mejor trabajo para ganar la confianza de nuestros patrones, pero no hacemos lo mismo con nuestros llamamientos.
No buscamos los registros de Historia Familiar
porque nos parece aburrido hacerlo; pero muchas veces, pasamos horas y horas chateando en Internet, enviando mensajes de textos o viendo televisión, buscando y haciendo cosas que, en el 85% de los casos no debemos ver y no nos convienen.
Tenemos nuestros gárments rotos y deformes, pero entramos a una tienda y nos gastamos gran cantidad de dinero comprando ropa íntima, que si bien, son de buenos diseños, no nos va a llevar a la exaltación.
Recorremos todo el país (y en ello me incluyo yo), pero hacemos un sacrificio personal de entrar a la Casa del Señor?.
Cuando se trata de entonar el Himno Nacional o los Himnos de la Iglesia, lo hacemos como si sintiéramos vergüenza. Pero si hay un concierto de Winsin y Yandel, Don Omar, Daddy Yanke o cualquier cantante de ése género reconocido, somos capaces de dejar los pulmones vacíos con tan solo sentirnos parte de ellos.
Somos expertos consejeros en belleza, salud, farándula y muchas veces chismes, pero somos incapaces de predicar el Evangelio a las demás personas.
Criticamos al Obispo y/o Presidente de Estaca, pero no somos lo suficientemente creativos para aligerar sus cargas.
Somos buenos prometedores, le decimos a todo el mundo que pertenecemos a la verdadera Iglesia de Jesucristo, pero cuando nos toca arrancar, parece que el motor o el sistema operativo no funcionaran.
Cuando necesitamos de las Ofrendas de Ayuno, ahí estamos nosotros, pero no estamos dispuestos a vender nuestro televisor de pantalla plana, o nuestro DVD Sony y mucho menos cancelar la suscripción de Directv que tenemos.
Gastamos tiempo haciendo cosas que no nos van a ayudar en nada, y un día pasados los 50 años nos preguntamos: ¿Qué he hecho durante todo este tiempo?
Compramos todos los días el periódico y revistas de todas clases, pero no estamos suscritos a la Liahona.
Hacemos un recuento de todos los sucesos del mundo, analizamos y sacamos conclusiones, pero no hacemos lo mismo con las escrituras.


Mientras que los textos universitarios los usamos todos los días para buscar respuestas, nuestras escrituras se llena de polvo y con ansias de ser leídas.
Paseamos por cuanta cantidad de Centros Comerciales y diferentes puntos de la ciudad conocemos, pero fracasamos como Maestros Orientadores.
Muchas veces dejamos en manos del “destino” o “las circunstancias” las cosas que debemos hacer, pero no somos capaces de depositar nuestra fe en el Señor y actuar.
Creemos en el Plan de Salvación, tenemos un fuerte testimonio del Templo y sus ordenanzas, pero cuando nos toca sellarnos, esa doctrina se nos olvida.
Sentimos un fuerte deseo de poder servir en una Misión, ayudar a los demás y bautizar amuchas personas, pero a la edad de 19 años, esos deseos se desvanecen y no sentimos indecisos de que hacer.
Anteponemos todos nuestros proyectos para nuestro propio beneficio, pero no movemos un dedo a favor de la Iglesia y la dejamos decaer como si no tuviera dolientes.
Si el Señor en este momento llegase ¿seríamos dignos de entrar en su presencia?
Ya es hora de que reflexionemos y tomemos conciencia de nuestros actos, nos estamos alejando física y espiritualmente del Señor y no nos estamos dando cuenta…

Por: José Ramírez, de Maracaibo, Venezuela

miércoles, agosto 06, 2008

El ex misionero



Élder L. Tom Perry

Del Quórum de los Doce Apóstoles

"Lo que necesitamos es un ejército real de ex misioneros, alistados de nuevo en el servicio".

Ustedes tuvieron el privilegio de ir a muchas partes del mundo con objeto de llevar el mensaje del Salvador: una invitación para venir a Él y gozar de los frutos de Su Evangelio; tuvieron el privilegio de vivir en diversas culturas y de aprender diferentes idiomas. También fue una época para edificar su testimonio personal de la misión de Jesucristo.
Con los años, siempre ha sido un honor para mí conversar con ustedes, ex misioneros; muchos añoran regresar y visitar a la gente a la que tuvieron el privilegio de servir; anhelan compartir momentos de sus experiencias en el campo misional; en sus invitaciones de bodas y en el currículum de trabajo escriben algo que los identifica como ex misioneros. A pesar de que ya no llevan una placa misional, parecen ansiosos de identificarse a sí mismos como alguien que ha servido al Señor como misionero; además, recuerdan eso con afecto puesto que descubrieron el gozo del servicio en el Evangelio.
También he aprendido por nuestras conversaciones que la adaptación después de salir del campo misional y el regreso al mundo que dejaron atrás a veces es difícil. Tal vez sea difícil mantener vivo el espíritu de la obra misional cuando se deja de ser misionero regular de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

¿No sería acaso éste un momento oportuno para realizar una autoevaluación a fin de determinar si todavía tenemos la misma relación con nuestro Padre Celestial que la que tuvimos con Él en el campo misional? Si el mundo nos ha apartado de la práctica de la oración, entonces hemos perdido un gran poder espiritual. Quizás sea el momento de reavivar nuestro espíritu misional a través de una oración más frecuente, constante y poderosa.

Al salir del campo misional, ya no tenemos más compañeros que nos ayuden a disciplinar nuestros hábitos de estudio, pero eso no significa que se deba discontinuar esa práctica. Al regresar a casa, ¡qué magnífico sería estudiar las Escrituras a diario en familia! Y si nos vamos de casa, ¡qué bueno sería invitar a nuestros compañeros de cuarto y amigos a estudiar con nosotros! La práctica de tener clases regulares de estudio nos servirían para mantener claras las doctrinas del reino en nuestra mente y dejar de lado la intrusión persistente de las preocupaciones del mundo. Por supuesto, al casarnos, tenemos compañeros eternos con quien podemos estudiar y compartir enseñanzas del Evangelio. Contamos siempre con las Escrituras para profundizar nuestro entendimiento del propósito de la vida y de lo que tenemos que hacer para que ésta sea más satisfactoria y gratificante. Tengan a bien continuar en forma regular la práctica del estudio individual y de compañerismo.

Hago un llamado a ustedes, ex misioneros, para que redediquen su vida, para que renueven su deseo y espíritu del servicio misional. Les llamo para que tengan la apariencia de un siervo, para que sean un siervo y para que actúen como un siervo de nuestro Padre Celestial. Ruego por su renovada determinación de proclamar el Evangelio a fin de que lleguen a participar más activamente en esta gran obra a la que el Señor nos ha llamado a todos a trabajar. Deseo prometerles que hay grandes bendiciones reservadas para ustedes si continúan adelante con el celo que una vez poseyeron como misioneros regulares.

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martes, julio 15, 2008

El perdón transformará el resentimiento en amor


ÉLDER DAVID E. SORENSEN
De la Presidencia de los Setenta
El perdonar significa que los problemas del pasado no marcarán más nuestro destino y podremos concentrarnos en el futuro con el amor de Dios en el corazón.
El presidente Brigham Young comparó el sentirse ofendido a la mordedura de una víbora. Dijo que “hay dos formas de actuar cuando a alguien lo muerde una serpiente de cascabel: una, perseguirla y matarla debido a la rabia, el miedo o la venganza; o tratar de sacar rápidamente el veneno del cuerpo”. Dijo: “Si hacemos lo último, lo más probable es que sobrevivamos, pero si decidimos hacer lo primero, es posible que no vivamos para terminar la tarea”
Permítanme ahora tomar un momento para recalcar que en primer lugar debemos asegurarnos de no causar mordeduras espirituales o emocionales a nuestra familia. En gran parte de la cultura popular actual, se menosprecian las virtudes del perdón y de la bondad, mientras que se fomenta la burla, la ira y la crítica severas. Si no tenemos cuidado, podríamos ser víctimas de esos hábitos en nuestro hogar y en nuestras familias, y al poco tiempo empezaremos a criticar a nuestro cónyuge, nuestros hijos y demás familiares. ¡No lastimemos con críticas egoístas a quienes más amamos! Dentro del seno familiar, las discusiones insignificantes y las críticas sin importancia, si no las detenemos, envenenarán las relaciones y se intensificarán hasta llegar al distanciamiento e incluso al maltrato y al divorcio. En vez de ello, al igual que el veneno ponzoñoso, debemos actuar rápidamente para disminuir las discusiones, eliminar las burlas, evitar la crítica y disipar el resentimiento y la ira. No podemos darnos el lujo de cavilar en esos sentimientos peligrosos, ni siquiera un día.

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miércoles, junio 25, 2008

testimonio del profeta Gordon B Hinckley




DALE CLIC AL TITULO!!

la mano del maestro!!


lo recuerdas?¿

......pero llega el maestro y el mundo vano no alcanza a comprender CUAL ES EL VALOR DEL ALMA HUMANA Y LA TRANSFORMACION QUE CAUSA LA MANO DEL MAESTRO
dale clic al titulo para ver el video!!

jueves, junio 12, 2008

¿que tan importante es asistir a la Sociedad de Socorro??



Presidente Boyd K. Packer Presidente en Funciones del Quórum de los Doce
"Hermanas, deben abandonar la idea de que sólo asisten a la Sociedad de Socorro y captar el sentimiento de que pertenecen a ella".
La tierna mano de la mujer brinda un toque sanador y un ánimo que la mano del hombre, por más nobles que sean sus intenciones, jamás podría imitar. ..
La Sociedad de Socorro inspira a la mujer y le enseña cómo adornar su vida con aquellas cosas que ella necesite: cosas que sean "bellas, o de buena reputación, o dignas de alabanza"1. La Primera Presidencia ha instado a las mujeres a participar activamente "puesto que en la obra de la Sociedad de Socorro hay valores intelectuales, culturales y espirituales que no se pueden encontrar en ninguna otra organización y que son suficientes para satisfacer las necesidades de todos sus miembros"2. ..
La Sociedad de Socorro trabaja bajo la dirección del Sacerdocio de Melquisedec, ya que "todas las otras autoridades u oficios de la Iglesia son dependencias de este sacerdocio"4; fue organizada "siguiendo el modelo del sacerdocio"5. ..
Es posible que ustedes, hermanas, se sorprendan al enterarse de que en los quórumes del sacerdocio rara vez se habla de las necesidades de los hombres. Ciertamente, éstas no les preocupan: ¡lo que se hace es analizar el Evangelio, el sacerdocio y la familia! …
Si ustedes siguen ese mismo modelo,
no tendrán mot
ivos para preocuparse de las así llamadas "necesidades de la mujer". Al dar la máxima prioridad a sus respectivas familias y al servir a su organización, todas las demás necesidades se verán satisfechas, toda negligencia desaparecerá, todo maltrato será corregido, ahora o en las eternidades……
Las Autoridades Generales saben que pertenecen a un quórum del Sacerdocio; sin embargo, muchas hermanas conciben la Sociedad de Socorro apenas como una clase a la que asistir. El mismo sentido de pertenecer a la Sociedad de Socorro, en vez de simplemente asistir a una clase, debe forjarse en el corazón de toda mujer. Hermanas, deben abandonar la idea de que sólo asisten a la Sociedad de Socorro y captar el sentimiento de que pertenecen a ella.
Por más poder y autoridad del sacerdocio que posea el hombre, por más sabiduría y experiencia que acumule, la seguridad de la familia, la integridad de la doctrina, las ordenanzas, los convenios y, por cierto, el futuro de la Iglesia, descansan igualmente sobre los hombros de la mujer. Las defensas del hogar y de la familia se ven grandemente reforzadas cuando la esposa, la madre, y las hijas pertenecen a la Sociedad de Socorro.
Ningún hombre recibe la plenitud del sacerdocio sin una mujer a su lado, pues ninguno, dijo el Profeta, puede obtener la plenitud del sacerdocio fuera del templo del Señor6. Y ella está allí, a su lado, en ese sagrado lugar; ella tiene participación en todo cuanto él reciba. El hombre y la mujer reciben individualmente las ordenanzas comprendidas en la investidura, pero el hombre no puede ascender a las ordenanzas más altas--las del sellamiento--sin la mujer a su lado. Ningún hombre logra el estado exaltado de padre a menos que sea por medio del don de su esposa. …….



PARA LEER EL DISCURSO COMPLETO DALE CLIC AL TITULO

jueves, marzo 20, 2008

Joyas SUDPoder para Cambiar - Es un don de Dios

"Cada día que comienza puede ser un nuevo día para que comencemos a cambiar. Podemos cambiar nuestro ambiente; para cambiar nuestra vida podemos sustituir los viejos hábitos por nuevos; para moldear nuestro carácter y nuestro futuro podemos tener pensamientos más puros y acciones más nobles. Tal y como alguien dijo en una ocasión: 'La posibilidad del cambio siempre está presente, con su promesa oculta de paz, felicidad y una mejor forma de vida'. Recordemos que el poder para cambiar es muy real, y que es un gran don espiritual que proviene de Dios".(Pte. James E. Faust, Liahona noviembre 2007, pág. 124)

miércoles, marzo 19, 2008

Las bendiciones del Sacerdocio

"El sacerdocio es para bendecir a otros: a hombres, a mujeres y a niños. Por medio de él, recibimos y administramos las ordenanzas del evangelio, que comprenden el bautismo, la confirmación, la Santa Cena, todas las ordenanzas del templo incluso los sellamientos por esta vida y por toda la eternidad, y la obra por los muertos; por medio del poder del sacerdocio, el enfermo se cura, el paralítico camina, el ciego ve y el sordo oye de acuerdo con la fe de quien reciba la bendición y con la voluntad de nuestro Padre Celestial. Las bendiciones inherentes a este poder consuelan al que sufre y levanta al caído" (Eldon Taner, El sacerdocio de Dios, Liahona Feb. 1974).

Los hombres y mujeres jóvenestienen motivo para regocijarse por la restauración del sacerdocio. Y nos regocijamos... porque el sacerdocio ha sido restaurado para bendecir a toda la familia humana, y su poder, cuando se ejerce en justicia, une al hombre y a la mujer, a hijos e hijas y alas familias. Si, tenemos motivo para regocijarnos todos juntos. Y el estar unidos en rectitud es la raíz del plan que nuestro Padre Celestial tiene para sus hijos e hijas; es un plan glorioso dle que todos formamos parte" (Together in Righteousness, New Era, junio 1986).

El plan de salvación


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Justo ayer comencé a tomar mi curso de preparación para el templo, y casi como otros cursos en la iglesia como seminarios, institutos, escuela dominical, vi el plan de salvación... realmente me puse a reflexionar... todas nuestras acciones debemos centrarlas en alcanzar la felicidad al final de este plan, pensar en la eternidad.

viernes, marzo 14, 2008

¿Cómo abandonar la pornografía?




Mucho la consideran como un pasatiempo inofensivo, pero los lideres de la iglesia nos han advertido sobre su naturaleza destructiva


El Pte Gordon B. Hinckey advirtió:

"Mantenganse alejados de la gran y terrible ola de pornografía que esta barriendo la tierra, y enriquece a unos pocos, mientras destruye a miles, que han caído a sus redes"

1.-Reconozcan el problema
La confesión es un ejercicio de honradez con uno mismo, ya que reconocemos ante nosotros lo que ya es notorio para Dios
Aun si fuera posible que alguien escondiera sus acciones por un tiempo , los secretos jamás pueden ocultarse de Dios, tal como nos dice Jacob, "El sabe todas las cosas, y no existe que el no sepa" 2nefi:9:20
Decir la verdad permite liberar toda esa energía que antes se empleaba en mantener en secreto, y brinda alivia la persona que revela el problema,Cuando se comienza por ser sincero, y se inicia el proceso del arrepentimiento, la expiación, puede retirar la carga del pecado.

2.- Aceptar la Expiacíon
"Kaphar" es el equivalente hebreo del termino expiacíon,un verbo que significa cubrir, por consiguiente la palabra expiacíon, significa que Cristo puede cubrir nuestros pecados, al borrarlos mediate su misericordia, si nos arrepentimos (Hebreos 3:19) Como consecuencia de ese proceso, nuestros pecados como la nieve serán emblanquecidos (Isaias 1:18)

Por el contrario el adversarios tienta a los adictos a la pornografía, para que traten de esconder o cubrir sus pecados,frustrando así el proceso del arrepentimiento y eludiendo la verdadera fuente de curación al actuar de este modo el pecado de la pornografía añade el de la falsedad, y así "El diablo engaña sus almas y los conduce astutamente al infierno"(2 Nefi 28:21)

3.- Actué conscientemente
El rey Benjamín aconsejo sabiamente"Cuidad de vosotros mismos, vuestros pensamientos, vuestras palabras y vuestras obras"(Mosiah 4:30) La persona que desee vencer el habito pornográfico debe reconocer patrones y debilidades de su vida que pueden generar su deseo de participar en la pornografía

4.- Haga ajustes
A fin de sobreponerse a los hábitos de la pornografía, la persona debe realizar muchos ajustes, de su comportamiento y actitud, a menudo "han dejado de sentir"(1 nefi 17:45) y deben aprender a conectarse nuevamente con sus sentimientos, y con Dios, a ser humildes nuevamente ya confiar.
Se puede recibir ayuda de quienes nos rodean(lideres o especialistas en el área), también es importante recuperar el habito del estudio de las escrituras.
También se deben realizar ajustes en como elegimos interpretar nuestras experiencias, el cambio mas difícil para todos, suele ser el de nuestra manera de pensar, el simple hecho de decirle a alguien que no piense en pornografía resulta paradójico en si, para dejar de concentrarse en algo , se debe saber que es lo que hay que evitar, por lo que hay que reconocer aquello que se esfuerza por olvidar.

5.- Sea Responsable
Ser responsables en cuanto a la pornografía, es evitar decir, "lo vi por casualidad".."No me di cuenta".."Me tomo de sorpresa"..Si somos responsables estamos dispuestos a cambiar nuestro comportamiento y entorno.

6.- Abandone el Comportamiento
Uno de los pasos mas importantes se pude dar en el curso del arrepentimiento, sea confiar lo suficiente en el Señor , de manera de abandonar la pornografía, eso es el arrepentimiento, un cambio de corazón, y la disposición de abandonar un comportamiento que es contrario a la voluntad de Dios.


HAY ESPERANZA


Si usted tiene un problema relacionado con la pornografía sepa que hay esperanza, el abandonarlo requerirá deificación y fortaleza.Algunas batallas se libraran en las salas silenciosas del alma, donde solo usted sabrá de sus pequeñas victorias a lo largo del camino que conduce a la recuperación

Liahona Febrero 2005
(Ayuda para matrimonios con problemas en la pornografía)

lunes, octubre 15, 2007

DIOS PERDONA SIEMPRE

Todos recordamos aquella escena en la que una gran muchedumbre traía a una mujer sorprendida en adulterio. Venían con piedras en las manos, dispuestas a apedrearla. Jesús les dijo retándoles: "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Y ese Jesús, al ver que nadie le tiraba piedras, le dice: "¿Nadie te ha condenado, mujer? Yo tampoco te condeno".

Agradecemos inmensamente a San Lucas que nos haya hecho este reportaje trágico y estupendo al mismo tiempo, que podría titularse: "Cómo condenan los Hombres. Cómo perdona Dios".
Por experiencia sabemos que los hombres no perdonan, ni olvidan. Pero es un alivio oír de labios de Jesús aquellas palabras: "Yo tampoco te condeno", porque todos sentimos en lo más hondo del alma la necesidad grande y dolorosa de que Dios nos perdone.


No es difícil aparentar ante los demás ser hombre de bien o mujer honesta, pero ante Dios, no queramos guardar las apariencias, porque no podemos.

En el fondo Dios nos asusta. Y algunas veces nos preguntamos seriamente: ¿Podrá Dios perdonarme a mí? Hay algunos que ya no se lo preguntan, sino que se dicen a sí mismos con una tremenda seriedad: "Yo no tengo perdón de Dios".

Es la misma frase que debió decir Judas cuando vio que su traición le costó la vida a Jesús; "He pecado entregando sangre inocente". ¡Muy bien dicho!.

Entró en el templo y arrojó 30 monedas en la cara de los sacerdotes y escribas, ¡muy bien hecho!.

Judas todavía conservaba algo bueno. Esa frase y esas monedas fueron dos hechos grandes dignos de un santo. Pero en ese momento en que pudo cambiar totalmente su vida, se atravesó en su mente una desesperada y terrible convicción: ¡No tengo perdón de Dios, no tengo perdón de Dios!. Y fué y se ahorcó

En vez de volver a ver a Cristo, a pedir perdón, nos vamos ahorcando poco a poco en la desesperación, seguimos los mismos pasos y los mismos pensamientos: "He pecado muchas veces, ya no me puede perdonar Dios".